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Un Microscopio C. Kellner

Un microscopio Carl Kellner en el Museo de la Facultad de Ciencias Médicas, UBA


El martes 25 de junio de 2013 concurrí a un Ateneo sobre “La Atención Sanitaria en Buenos Aires durante la Época de la Independencia”, en el Departamento de Humanidades, Instituto y Cátedra de Historia de la Medicina, Facultad de Medicina, Universidad de Buenos Aires.

Un Profesor de la Facultad, el Profesor Doctor Horacio Conesa, amigo de muchos años, me informó sobre ella y agregó: “aprovechá para sacar la fotografía del microscopio que usara Bernardo Houssay y tras el que andás desde hace varios meses”.

La exposición estaba a cargo del Doctor Adolfo Héctor Venturini, anestesiólogo, quien a los efectos de amenizarla, comenzó con una serie de imágenes de algunos de los instrumentos que se encuentran en el museo, particularmente aquellos relacionados con el tema de la disertación. Vaya uno a saber por qué razón, aparte de mascarillas para anestesia, estetoscopios, etc., muestra una fotografía que me dejó estupefacto.

No lo podía creer: indudablemente, era un microscopio de los llamados “Early Microscopes from the Optical Institute in Wetzlar”, uno de los tres modelos fabricados por C. Kellner. El Dr. A. Venturini había buscado en internet y había encontrado uno prácticamente igual en el Deutschen Museum de Munich; estaba asombrado por la fecha: año 1854.

Esperé impaciente a que terminara la disertación, a la que a esta altura ya ni escuchaba; otros pensamientos pasaban por mi cabeza: ¿puede ser?, parece que sí, ¿una copia?, más que improbable. Me pareció mucho el tiempo que transcurrió hasta su finalización.

Me acerqué, me presenté y expliqué que andaba tras el microscopio que usara B. Houssay. Me contestó que no creía que estuviera en el museo. Le pedí si podía ver los que tenían —para de paso ver el que había mostrado en la disertación—, a lo que accedió y, junto a otras autoridades, nos dirigimos al museo.

El que buscaba de B. Houssay no estaba, pero vi en una vitrina un viejo microscopio inglés de alrededor de 1860 del tipo Society of Arts Pattern y, al lado, el que había mostrado en su disertación. Pedí si podía tomarlo, cosa que me permitieron; solicité unos guantes y… quedó confirmado: ¡un “C. Kellner”!

Les hice una breve historia sobre el tema, que les interesó mucho, y agregué que lo guardaran en una caja fuerte. Me pidieron si podía concurrir el jueves siguiente para abundar un poco más sobre el tema.


El microscopio y su firma

Cámara fotográfica en mano, estuve ahí puntualmente el jueves. Conversamos un poco más sobre el aparato y me permitieron sacarle unas fotografías.

Había un punto que no cerraba: faltaba la firma y número grabados en los laterales del anillo frontal (brazo) y, en cambio, había atornillada una pequeña chapa grabada en su parte posterosuperior que decía C. Kellner in Wetzlar.

Yo nunca había leído sobre firmas en chapas atornilladas. Consulté entonces al Ingeniero Timo Mappes del Museo de Munich, quien me informó que el microscopio es de 1853, y que estaban muy interesados en comprarlo, dado que ellos tienen ocho aparatos fabricados por C. Kellner y los sucesores de la empresa —Ludwig Engelbert, Friedrich Belthle y Ernst Leitz— que cubren de 1854 a 1869. El aparato en cuestión les permitiría cubrir un año más: 1853.

Fue entonces que aprendí que los ejemplares no numerados tenían la firma sobre chapas atornilladas.


La chapa de donación: Lutz Ferrando y Cía.

Otro punto de interés es la chapa curva de acero atornillada al pie, que tiene grabado: Donación de “Lutz Ferrando y Cía. S.A.”. Está claro que fueron ellos quienes lo donaron a la Facultad de Medicina.

La empresa fue representante de “E. Leitz” en la Argentina desde aproximadamente 1915 hasta ~1997 (la misma empresa no pudo darme las fechas exactas). Lamentablemente, en los archivos de la Facultad de Medicina no figura cuándo se efectivizó la donación.

Lo que sigue es solo conjetura: Esteban David Ferrando viajaba a Alemania por el negocio y, muy probablemente, se encontrara en más de una oportunidad con el propio E. Leitz o con su hijo. Se abren entonces dos caminos: se lo obsequiaron, o lo compró por su cuenta a vaya a saber quién. Me inclino por lo primero.

El punto es que lo trajo a Argentina y debe haberlo tenido algún tiempo en una vitrina de su empresa y, por el motivo que sea, un día lo donó a la Facultad de Ciencias Médicas de la UBA. Esto ocurrió después de 1930, porque en ese año la empresa cambia su razón social a S.A., como figura en la chapa de donación.


Por una u otra razón, muchas veces no sabemos y/o valoramos lo que tenemos. ¿Cambiaremos?

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